La fascitis plantar y el embarazo
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Normalmente a las embarazadas les suelen doler los pies. Esto se debe a que la musculatura del pie y el tejido graso que lo protege no están acostumbrados a soportar tanto peso. Si no se atienden a estos indicadores el problema puede desembocar en enfermedad, puede producirse una fascitis plantar.

Es por ello que resulta primordial prevenir esta enfermedad, pero ¿Qué es la fascitis plantar?

La fascitis plantar se produce por micro traumatismos en la fascia plantar. La fascia es una banda gruesa de un tejido que se localiza en la zona entre el talón y los dedos de los pies. El problema que se origina en la fascitis es que la fascia resulta dañada, y la consecuencia principal es la aparición de un dolor intenso al apoyar el pie. Dolor que resulta muy molesto y empeora considerablemente la calidad de vida.

Los problemas con la fascia plantar se recrudecen durante el embarazo, sobre todo por el aumento de peso. La fascia está acostumbrada soportar un determinado peso, si no le damos tiempo a adaptarse y el aumento es rápido se resentirá apareciendo la lesión y el consecuente dolor.

Además, si en los primeros meses practicamos ejercicio con asiduidad también puede aparecer la fascitis. Deportes como el atletismo o el baloncesto practicados en exceso provocan la aparición de esta enfermedad.

Síntomas y orígenes de la fascitis plantar.

El principal síntoma es la aparición de un dolor muy intenso en la planta del pie. El dolor no se agudiza por el uso de la fascia, sino por su inactividad, por lo que recién levantados es cuando dolerá más.

Los orígenes de la fascitis son dos principalmente: el exceso de ejercicio y el sobrepeso. También existen otros, como, por ejemplo, la utilización de un calzado inadecuado o la práctica de ejercicio en superficies duras.

Otro de los posibles orígenes de la fascitis plantar es el hecho de que la embarazada pase muchas horas de pie o sentada. Hay que encontrar un equilibrio para evitar dañar esta zona en exceso y que parezcan los micro traumatismos.

En el calzado, los elementos a evitar son aquellos que no sujeten de manera adecuada el pie, como podrían ser las sandalias o el calzado plano. Conviene buscar una alternativa a las sandalias en verano, por muy cómodas que estas parezcan. Tu salud te lo agradecerá.

Por último, hay que tener en cuenta los cambios en la forma y en el tamaño del pie que se producen durante el estado de gestación.

Tratamientos en embarazadas.

En primer lugar, siempre hay que consultar con un médico ya que el estado de gestación es un estado especial en el ser humano, no es lo habitual. No obstante, hay tratamientos para los que no necesitará la aprobación médica debido a su poco impacto.

Por ejemplo, utilizar un calzado que sujete el pie correctamente, como hemos dicho, hay que olvidarse de los zapatos planos y de las sandalias. Deben, en conclusión, amortiguar la pisada.

Y hablando de amortiguar la mirada, conviene más que nunca usar una plantilla. El fin de usar una plantilla es lograr que la pisada sea más sólida y no se centre tanto en la fascia, sino que el peso se distribuya.

Con reposo, durmiendo sobre el lado izquierdo. Aplicando hielo y realizando estiramientos podrás lograr que la inflamación se reduzca y poco a poco vaya desapareciendo el dolor tan intenso que antes sufrías.

No te quedes quieta esperando que el dolor desaparezca por arte de magia. Con estos tratamientos y consejos podrás lograr acabar con la fascitis plantar de una forma muy cómoda y natural.

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